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NITRO
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Club ASP

miércoles, 1 de abril de 2009


LA RECARGA 3ª parte


Expansión de la boca

La boca de la vaina ha sido recalibrada y se han trabajado las paredes de la misma para dejarla en condiciones optimas. Pero ese mismo trabajo ha hecho que el diámetro de la boca sea demasiado pequeño para que la nueva punta asiente dentro de esta, sin producir tensiones indeseables, o inclusive abolladuras en el cuerpo de la vaina. Es necesario dotar a una pequeña porción del cuello de la vaina de cierta abertura para que la punta pueda ingresar cómodamente.

Esta operación es aplicable a aquellas vainas a las que no se les ha expandido la boca al momento de introducirlas al die de recalibrado. En la gran mayoría de las vainas de arma corta, y algunas de arma larga, esta operación se realiza de manera separada. Para ello, el juego de dies esta compuesto por un útil que específicamente se encarga de esta operación.

A pesar que esta operación es necesaria para evitar problemas en la vaina, lo ideal sería que no tuviera que hacerse. Digo esto porque estaremos trabajando una de las partes que más esta sometida a esfuerzos y por otro lado, que es la menos resistente. En la boca, el espesor del latón es el mas fino de toda la vaina, y ya ha sido sometido a la expansión del disparo, la contracción del recalibrado, el recorte de la fresita y el alisado del debourring Tool.

Realizar mal o exageradamente esta operación puede provocar que la boca de la vaina se raje, y dependiendo del tipo y extensión del latón afectado, en el mejor de los casos podremos usar la vaina un par de veces mas, mientras que en el peor y mas probable, habrá que descartarla.

Por lo tanto, es muy importante saber que la expansión de boca deberá ser la mínima indispensable posible.

Nunca regulo el die de expansión de manera fija. La razón de esto es que al cargar con distintas puntas, la abertura de la boca deberá ser la indicada para esa punta que voy a utilizar en particular.

Una vez conocido esto, la regulación en la prensa de este die es la siguiente:

Si las vainas han sido recortadas al mismo largo, se utilizara cualquiera de ellas. En cambio, de no tener el mismo largo, o de ser vainas de diferentes orígenes, habrá que usar la vaina mas larga de todo el lote. Si se usa una vaina corta, o de diferente espesor de pared, cuando trabajemos a las mas largas, lo mas probable es que la expansión en estas sea exagerada.

Con la vaina seleccionada, la colocamos en el shellholder y enroscamos el die en la prensa y vamos bajándolo y probando con la vaina hasta que notamos que el vástago interior del die y la vaina toman contacto entre sí. Con la punta que vamos a usar para cargar, hay que ir comprobando como ingresa en la boca, y hay que enroscar el die y pasando a la vaina por el hasta corroborar que la punta se posa sobre la boca sin caerse o torcerse. En ese momento, hay que apretar las contratuercas que fijan al die y al vástago interno (solo con la mano) y probar con otra vaina. Si todo esta en orden, ya se pueden trabajar a todas las vainas.

Cuando las vainas no tienen el mismo largo, al regular con las mas largas, puede pasar que las vainas mas cortas no expandan la boca de manera adecuada. A estas habrá que separarlas y volver a regular, bajando un tanto mas el die. Siempre tomando la mas larga. Y así sucesivamente hasta lograr que todas las vainas tengan sus bocas expandidas de manera adecuada.

Con todas las bocas expandidas, habrá que hacer un examen ligero de las mismas, para corroborar que no se han producido rajaduras. Este no es nada fuera de lo común que suceda, y muchas vainas avisan que llegaron o están muy cerca del fin de su vida útil en esta operación. De encontrar alguna habrá que determinar si se puede o no volver a cargar.


Colocación del fulminante

Salvo la vaina, los tres componentes restantes no pueden utilizarse mas que una sola vez. El fulminante es uno de ellos. El mismo ha sido retirado en la operación de recalibrado. Si aun no se ha limpiado el alojamiento del mismo, este es el momento de hacerlo, siguiendo lo detallado en el segundo articulo de esta serie.

Esta operación puede realizarse antes, al mismo tiempo o después de la abertura de boca. En lo personal, yo prefiero que sea después, ya que estamos manejando un elemento que es sensible a los golpes, y su reacción ante ellos es explosiva. Si bien no he tenido nunca un estallido indeseado, operando de esta manera se reducen los riesgos.

Existen dos maneras de colocar fulminantes: el primero es utilizando los dispositivos que están adosados a la prensa. Estos cumplen perfectamente su función, pero son un poco mas lentos y dificultosos de operar. Yo he usado este sistema casi toda mi vida de recargador.

Los mas completos son aquellos que contienen un soporte adosado a la prensa para colocar un tubo que tendrá los fulminantes colocados correctamente dentro de él. Un brazo con su extremo en forma de copa, recoge los fulminantes de este tubo y los presenta en la base de la vaina que esta colocada en el shellholder para su colocación.

La copa que mencione anteriormente es la parte principal de este sistema. Las paredes laterales se retraen manteniendo la alineación del fulminante hasta que este hace contacto con la base de la vaina. Cuando esto ocurre, solo la base de la copa empuja y asienta el fulminante nuevo dentro del alojamiento.

Desde el punto de vista del tamaño de esta copa, existen dos medidas para cada tipo de fulminante. Small y Large para los fulminantes Boxer y Small y Large para los Berdan. Estos últimos tienen un diámetro exterior levemente superior a los primeros, y muchas veces no entran en las copas con que se provee a la prensa. No significa que los sistemas descriptos no puedan usarse, sino que habrá que colocar en la copa a cada fulminante a mano y guiarlo hasta que haga tope con la vaina.

La operación de la prensa es a la inversa que las demás operaciones. En lugar que el trabajo se produzca al bajar la palanca, este se produce al subirla. O sea que primero hay que bajar la palanca, accionar el brazo que porta al nuevo fulminante y la colocación se producirá al subirla.

Tal vez parezca exagerado explicar lo siguiente, pero no es la primera vez que a mi o a cualquiera nos ha pasado de colocar un fulminante al revés. Es difícil que pase esto cuando ponemos de a un fulminante por vez. Pero al automatizar un poco el proceso, concretamente al cargar el tubo contenedor de fulminantes, puede producirse que entre uno al revés y no nos demos cuenta.

Existen bandejas en donde se colocan los fulminantes cuando los sacamos de su envase. Si bien estas bandejas poseen un sistema para que el fulminante se pose en forma correcta para ser cargado, yo prefiero acomodarlos con la mano, para que sean introducidos en el tubo. Una vez que los fulminantes están adecuadamente posados en esta bandeja, con el tubo en la mano, se utiliza un accesorio plástico que tienen estos en un extremo para "pinchar" a los mismos.

En realidad lo que este accesorio hace es dejar ingresar a los fulminantes sin permitir que se caigan del tubo una vez adentro. La regla es que si usamos el tubo, al cargarlos debemos estar viendo la parte del fulminante que será atacada por el percutor, nunca debemos ver el yunque. Por otro lado, nunca debemos sacar mas fulminantes de los que vamos a usar. Si vamos a cargar 100 vainas, usemos una caja completa, y si vamos a cargar menos, solo saquemos la cantidad justa de su envase.

Con esto se evita que anden dando vueltas fulminantes que después no podamos identificar de que tipo son. Nunca se debe colocar a los fulminantes a granel. Hay que mantenerlos en sus envases, los cuales están perfectamente identificados.

El segundo método de colocación se realiza a través de un dispositivo exterior a la prensa. Puede ser fijo o móvil y todos son manuales. Yo he utilizado el dispositivo móvil, concretamente el Lee, que es un dispositivo con un plato para contener los fulminantes, un cuerpo con una palanca para accionarlo, y un sistema para colocar a la vaina que se va a trabajar.

La operación es tan sencilla, que con solo ver el dispositivo no necesita mas palabras. Considero que solo es necesario aclarar que la porción de los fulminantes que debe verse en el plato de este sistema es el yunque, a diferencia del anterior en que veíamos a la copa.

En particular con el sistema Lee, considero que un punto en contra es que no permite utilizar el shellholder de la prensa, ya que usa uno especial. No se como se venden en su país de origen, pero aquí se hace por separado, y elevan bastante el costo del conjunto. Otros dispositivos como el RCBS, que es fijo, utilizan el mismo shellholder de la prensa con el consiguiente ahorro de dinero.

La posición del nuevo fulminante en el cartucho es crucial para lograr un encendido adecuado y los resultados buscados en cuanto a rendimiento. No se trata ni de hundir lo mas profundo posible ni de dejarlo flojo para evitar igniciones inesperadas.

En los fulminantes del tipo Boxer que no han sido colocados, se podrá ver que las patas del yunque sobresalen levemente de las paredes de la copa. Cuando se coloca en el alojamiento con la presión justa estas patas deben introducirse dentro de la copa y dejar que la boca del fulminante sea la que asiente sobre las paredes de la vaina.

Como poder comprobar esto es imposible, lo mejor es aplicar la fuerza necesaria para introducir el fulminante pero sin esfuerzos mayores. La parte del fulminante que será atacada por el percutor debe quedar por debajo del nivel de la base de la vaina. De esta manera evitamos que, ante una caída del cartucho, el fulminante se inicie, y al mismo tiempo sabremos que así se ha logrado presionar al yunque hacia adentro.

Una aclaración que por repetitiva no deja de ser oportuna: Hasta la colocación del fulminante, todas las operaciones se realizaron sin manipular elementos explosivos. La vaina no es mas que un pedazo de metal. Pero al utilizar fulminantes frescos, aumentan los riegos de tener accidentes.

Para quien nunca haya visto lo que un solo fulminante puede hacer, lo aliento a que en un lugar adecuado desde el punto de vista de la seguridad, cargue su arma con una vaina que solo posea su fulminante y la dispare. Se dará cuenta que el ruido es muy intenso, pero mas que nada el fuego que sale por la boca del caño a alta velocidad es capaz de dejarnos sin un ojo tranquilamente.

Por lo tanto es necesario al manejar fulminantes frescos tener dos precauciones. Evitar los golpes y caídas es la primera. Y la mas importante es trabajar con suavidad, evitando cualquier fuerza excesiva para accionar los sistemas. Cuando notemos que la fuerza que estamos haciendo para colocar un fulminante es mas de la necesaria, mejor es parar y revisar porque esta pasando eso, porque es seguro que algo esta saliendo mal.

El próximo paso de la recarga es la colocación de la carga de pólvora. Por si solo, este proceso es determinante en la obtención de una carga buena y segura. Es por ello que prefiero hacer un alto aquí y comenzar la próxima entrega explicando este paso.

Tenemos a la vaina, limpia, rectificada, con su largo adecuado, con la boca expandida y el nuevo fulminante correctamente asentado. Este es el momento de colocar dentro de ella, el combustible que será el que produzca los gases necesarios para mover a la punta y proyectarla.

Una vez, un primo hermano mío me contó la historia de un salteño al que él le había vendido un Smith modelo 27 y que se recargaba su propia munición. Era la época en que conseguir balanzas era complicado por la falta de las mismas, además de por sus precios.

Según mi primo, este hombre le relató que la carga de pólvora la realizaba con el "método científico del ojo atento", lo que significaba que con un embudo grande vertía Hercules 2400 hasta llenar la vaina, después le sacaba un poquito y trataba de que todas las vainas tuvieran la misma cantidad.

No sé si este salteño seguirá teniendo dicha arma, o si aun posee todos los miembros de su cuerpo, pero este método descripto es la mejor manera de no lograr recargas parejas y mucho menos seguras.

Por lo tanto, creo que la colocación de la pólvora en la vaina no es algo que pueda dejarse a la seguridad que nos brinda el ojo, como así tampoco hay que pensar que la complejidad del procedimiento semeja a la puesta a punto de una nave espacial. Solo se necesita poner algunos de nuestros sentidos en alerta al hacerlo, sobre todo el sentido común.

Por la importancia que la operación que explicaré a continuación tiene en la obtención de una recarga, no solo buena sino segura, considere que lo mejor era explicar a la misma por separado, asignándole todo una entrega solo a ella.

La idea no es solo explicar el procedimiento, sino brindar una pequeña introducción a lo que son los propelentes utilizados para la recarga de cartuchería en la actualidad.


Pólvoras y propelentes de quemado progresivo

Decir que fueron los chinos o el monje inglés Roger Bacon quienes inventaron la pólvora es no solo imposible de asegurar, sino que escapa del objeto de este articulo. En lo personal, considero que este invento fue desarrollado como tantos otros, en donde en épocas contemporáneas y en diferentes regiones del planeta, seres que no se conocían entre sí coincidieron en obtener productos de similares características para similares aplicaciones. La cuestión es que el Nitrato de potasio, el azufre y el carbón, mezclados en las proporciones adecuadas son los primigenios minerales que hicieron que yo escribiera estas líneas y que usted las lea.

Con el advenimiento de las vainas de fuego central, la carga de pólvora negra en estos cartuchos comenzó a desarrollarse, y continuo el perfeccionamiento en técnicas y equipos cuando los modernos propelentes comúnmente denominados " sin humo " habían reemplazado a la clásica "pólvora con humo".

Cualquiera que estudie las diferencias que existen entre la llamada pólvora negra y la mal llamada pólvora sin humo, notara de inmediato que la principal ventaja de las últimas radica en el hecho de que se puede variar la velocidad de quemado y con esto lograr producir mayor entrega de energía en las puntas con un arma que soporte el trabajo realizado.

Esto es verdad, aunque sería mas preciso decir que los "propelentes de quemado progresivo" (una denominación que se ajusta mejor a lo que son las comúnmente llamadas pólvoras modernas) son mas flexibles en cuanto a su velocidad de quemado que la pólvora negra, de lo que se deduce que esta ultima no es totalmente inflexible a variar su velocidad de quemado.

Quiero decir que con pólvora negra puede variarse la velocidad de quemado de la misma modificando el tamaño de sus granos. Es por eso que hoy en día puede encontrarse diferentes tipos de pólvora negra, especialmente concebidas para el uso en armas largas y cortas.

Si nos atenemos a la definición de lo que es un explosivo, en principio es bueno definir que los propelentes de quemado progresivo no son explosivos en el estricto significado del termino, sino que una mas acertada definición sería la de deflagrantes, ya que en vez de liberar energía cinética como lo haría un explosivo, los deflagrantes básicamente producen y liberan gas y calor, con una velocidad de quemado muchisimo menor a la de un explosivo.

Por esta misma cualidad, se ha denominado a los propelentes como explosivos de muy baja velocidad de combustión, y si bien cualquiera de las dos definiciones están bien, considero que la mas acertada es la primera.

Existen tres tipos de propelentes de quemado progresivo, que se diferencian por su composición química:

• Propelentes de base simple

• Propelentes de base doble

• Propelentes de base triple

A los efectos de mencionar los propelentes que con mayor frecuencia se usan, describiré brevemente la composición de los primeros dos tipos, ya que estos son los que se utilizan en la cartuchería de armas portátiles y en la recarga de munición.

Los propelentes de base simple están compuestos en casi su totalidad por nitrocelulosa, mas del 90 %, junto a compuestos estabilizantes como la difenilamina y a otros compuestos que le proporcionan mejoras en la manipulación y utilización como el grafito.

En los propelentes de base doble, la nitrocelulosa esta acompañada por la nitroglicerina, además de los demás compuestos mencionados. Desde el punto de vista del recargador, este tipo de propelentes entrega igniciones mas intensas que las logradas con propelentes de base simple. También he escuchado por ahí que se le atribuye a este tipo de propelentes un desgaste mas intenso de los metales de un arma, aunque nunca he escuchado una explicación razonable del porque.


Seguridad ante todo

Antes de entrar en los procedimientos concretos de esta operación, creo acertado enumerar y explicar las normas a tener en cuenta en lo que a seguridad en el manipuleo y uso de los propelentes se refiere. El hecho de que los propelentes no sean explosivos en la exacta definición de la palabra, no significa que no sean peligrosos, si son mal manejados, o si son sometidos a condiciones inapropiadas.

En las primeras líneas de este articulo mencione que el sentido común es él más importante que debemos usar para no provocar accidentes. Bien utilizado, el mismo hará que sigamos estos consejos:


Fumar mientras se maneja propelentes

Ni el ser humano mas ignorante de esta actividad desconoce que las pólvoras y el calor se llevan estupendamente. Quiero decir que todos saben las consecuencias de unir los 400 a 1000 grados centígrados que puede alcanzar la brasa de un cigarrillo cuando esta en contacto con pólvora.

Un cuarto o medio kilo de propelente no van a explotar cuando se inicien dentro de su envase, pero producirán suficiente calor y gas para quemar todo el banco de trabajo incluyendo al recargador.

Por lo tanto lo mejor no fumar. Y si las ganas llegan en la mitad del procedimiento, tomarse un recreo, alejarse, y después seguir.


Manipular solo el propelente que se usara

Para cargar entre 50 y 200 cartuchos, la cantidad de propelente a usar es muy pequeña. Tomando la carga de un cartucho medio de arma corta, la cantidad de propelente no superara los 30 o 40 gramos para todo el lote a cargar. Entonces; ¿para que tener al alcance de la mano o de cualquier otro elemento, el medio kilo que trae el envase? Si se usa tolva, cargarla. Si no, utilizar cualquier recipiente con una buena base y sacar el propelente de ahí. El resto, guardarlo lejos del lugar por donde andan nuestras manos.


Mantener a los propelentes separados e identificados

Cada tipo de propelente posee sus propias cualidades en cuanto a encendido y respuesta a la ignición. Por lo tanto mezclarlos es obtener una respuesta absolutamente desconocida del nuevo propelente. Y esto, dentro de un cartucho es una invitación a un accidente. Por lo tanto, nunca se debe mezclar dos tipos diferentes de propelentes. En el caso de que sea el mismo tipo, hay que distinguir el origen del propelente.

En general, los compuestos importados poseen características idénticas en cuanto a comportamiento, y no hay problemas en mezclar dos lotes de un mismo tipo de propelente. Pero en el caso de pólvoras nacionales, cada lote no tiene una respuesta idéntica a la ignición. Por lo tanto, mezclar dos lotes de, por ejemplo A2, es combinar las características de ambos lotes, obteniendo un tercer comportamiento desconocido. Y nada desconocido es aconsejable en recarga sin experiencia suficiente.


Enfocar la atención

Aunque hayamos estado manipulando pólvora desde hace ya 10 años y nos creamos que tenemos todo controlado, los propelentes necesitan pequeños errores para provocar grandes problemas. Mirar televisión o ayudar a nuestros hijos a hacer los deberes mientras cargamos es la mejor manera de lastimarse, ya sea en el banco de recarga o en la línea de tiro. Cuando manejamos propelentes o en cualquier otra operación de recarga, la atención total debe estar dirigida hacia lo que se esta haciendo.

Para aquellos como yo que viven en una casa pequeña y tienen hijos chiquitos, hay que tomar conciencia que el tiempo en que se recarga es "nuestro tiempo", por lo tanto es necesario hacer de nuestro tiempo el uso adecuado sin andar gritando o retando niños, perdiendo la atención en lo que estamos haciendo.


Evitar cargar con cansancio o estrés

En estos días en que la gran mayoría de nosotros nos pasamos doce o quince horas trabajando, no es buena idea llegar a nuestra casa y ponernos a recargar. Somos humanos y por lo tanto el cansancio es algo natural en nosotros. Esto equivale a perdida de atención y es la mejor formula para cometer errores. Me ha pasado que muchas veces utilice a la recarga como terapia para alejarme de los problemas diarios. Si bien en mi caso me parece que es mejor recargar que visitar a un psicólogo, hay que saber diferenciar cuando se puede recargar en este estado y cuando no.


Contar con buena luz y aire fresco

Los seres humanos somos animales que basamos nuestras acciones a través de los estímulos visuales que percibimos. Esto significa que si no vemos bien, aumenta el riesgo de cometer errores. El tallercito del fondo a las ocho de noche puede ser un lugar muy oscuro, por lo tanto una buena luz encima del banco de trabajo nos permitirá ver bien la pólvora que estamos introduciendo en las vainas. Por otro lado, el aire viciado produce en nuestro cerebro lo mismo que el alcohol; lo frena en la toma de decisiones.


Y por último, estar sobrio

Si bien parece que es hilar demasiado fino, me ha pasado estar en sesiones de tiro después de un asado, y la mayoría de los participantes no gustan de acompañar a la molleja con leche descremada, sino con un buen tinto. Algunos se pasan de la raya, y tomar un arma en esas condiciones es una invitación al desastre para el que empuña o terceros. Con el uso de pólvoras y la recarga en general, pasa lo mismo. Así que si al llegar de una fiesta se acordó que al día siguiente tiene que tirar por la mañana y debe recargar, mejor váyase a dormir y levántese mas temprano para obtener esa munición.

Notará que ninguna de estas medidas de seguridad tienen que ver con complejos procedimientos, sino con el uso racional de la mente y de otros sentidos con que nos movemos continuamente. Siguiendo estos consejos, es muy raro que algo falle y provoque algún problema indeseado.


La colocación del propelente en la vaina

La carga de propelente no comienza cuando vertemos una determinada cantidad del mismo dentro de una vaina, sino que empieza mucho antes. Ese momento es cuando estamos pensando en la utilidad que le daremos a la recarga en que trabajamos. Un ejemplo: Por su costo, yo no utilizaría pólvora importada para agujerear cartones en el polígono. Tampoco recargaría "cañonazos" para usarlos en la línea de tiro.

En cambio si voy a usar la carga para cazar, buscaría la manera de encontrar una carga bastante fuerte, teniendo en mente en que animal la voy a usar. Si la recarga es para tiro de precisión, utilizare los propelentes mas adecuados para lograr este propósito.

Mas allá de que cada recargador puede confeccionar el tipo de recarga que quiera para cualquier actividad de tiro, los factores arriba enumerados nos condicionan a la hora de decidir cual será el propelente que usemos.

Por otro lado, el sistema de armas que se use también condiciona el tipo de propelente que se va a usar. Las armas con sistema automático de funcionamiento son mas sensibles al uso de determinados propelentes que las armas de repetición. Esto hace que ciertos sistemas no funcionen adecuadamente con determinadas pólvoras.

Por ejemplo; se puede cargar .45 ACP con Hercules 2400 (un propelente muy lento para arma corta), pero las velocidades de punta no superaran los 650 p/s y puede provocar fallas de expulsión o alimentación del arma. Esto significa que esta recarga no será la adecuada para defensa en donde se busca ante todo que los sistemas no fallen.

El otro extremo es que se puede cargar .44 Magnum con A2 (propelente rápido para arma corta), pero la velocidad de las puntas será mucho menor a la estándar del calibre dentro del rango de presiones de trabajo normales. No se producirán problemas de funcionamiento del arma al usar este propelente, pero obtendremos una recarga para divertirnos, no para cazar o tirar a largas distancias.

De todo esto se desprende que es necesario para lograr lo que se desea, estudiar las características de los diferentes tipos de propelentes, y de esa manera conoceremos cual es el mas indicado para la tarea que queremos realizar.

Existen dos maneras de decidir que propelente se va a usar y cuanta cantidad se va a colocar:
• La primera es utilizando las tablas que todos los fabricantes proveen.
• La segunda es a través de la experiencia adquirida en el uso de estos propelentes.
Esta ultima es consecuencia de la primera. Quiero decir que nadie puede dispensar pólvora por la intuición que le da la experiencia que no posee, si esta dando sus primeros pasos en la recarga de munición.

Por lo tanto mi recomendación es que hasta que no se este seguro de lo que pasara cuando se varíen los parámetros de las tablas, no se alejen de lo que ellas recomiendan.

El porque de esta afirmación es la siguiente: En todo diseño de un cartucho, uno de los valores mas importantes que se determina es la presión de trabajo máxima. Acorde a este esfuerzo a que se someterá al conjunto de cartucho y arma, los diseñadores dimensionan todo el sistema para que lo resista.

Las tablas de recarga fueron publicadas basándose en experimentación con modernos equipos para medir la presión que las recargas generan, los que generalmente están fuera del alcance del recargador común. Por lo tanto, exceder estas presiones es un factor que puede provocar roturas o desgaste prematuro de los sistemas.

Otro importante punto a saber es una cuestión física, que palabras mas o menos, nos dice que la generación de presión no es lineal, sino exponencial. Esto significa que si con una carga determinada la presión que se genera es de, digamos 25000 psi, al aumentar la carga de propelente en un 10 %, la presión no se elevara de igual manera en un 10%, sino que será mucho mayor el incremento. Como esto no es cuantificable sin el equipo adecuado, solo podemos conjeturar cual fue ese aumento sobre la base de señales subjetivas que pueden estar bastante lejos de la realidad, provocando accidentes.

Tratare de describir con un ejemplo, cual es el criterio a seguir para aquel que empieza a recargar un cartucho por primera vez y no posee experiencia en la materia:
• Calibre a recargar: .45 ACP con una punta de plomo de 230 grains
• Objetivo: Tiro de esparcimiento en polígono o en el campo
• Prestaciones buscadas: Las normales para el calibre
• Costos de la recarga terminada: El menor posible
Por lo tanto, para obtener una recarga que se ajuste a estos parámetros, lo que yo haría es buscar una pólvora de origen nacional, lo que me garantiza un costo bajo y que me entregue las prestaciones necesarias para que la punta tenga las velocidades normales del calibre, dándome una precisión aceptable y asegurándome que la pistola que se use funcionara sin problemas, en lo que al propelente se refiere.

Buscando información sobre las pólvoras que reúnan estas características, encuentro que la FM A22 B esta casi en estos parámetros. Si no encuentro información también se puede consultar con el vendedor de las mismas, aunque sugeriría que sea de confianza, ya que algunos en su afán de vender, "tuercen un poquito la verdad".

Seguramente donde se consigue el propelente, también se podrán conseguir las tablas de recarga de este, sin cargo adicional. En ellas se indica claramente que para el cartucho .45 ACP con un peso de punta determinado, se deberá colocar una x cantidad de propelente, con lo que se lograra que la punta vuele a una velocidad determinada en el caño que se haya usado en esa medición y generándose una presión de trabajo también determinada. Aquí hay que hacer una aclaración muy importante.

Muchas tablas indican cargas únicas de pólvora, mientras que otras indican un valor mínimo y otro máximo. En cualquiera de los dos casos, los valores mas altos deben ser tomados como los máximos, sin aumentar estos parámetros.

Otra regla muy sensata a usar es la del 5 -10%. Esto significa que se puede comenzar a dispensar propelente con un peso inferior en un cinco o diez por ciento al valor máximo de tabla. De esa manera, con la experimentación en tiro se conocerá el comportamiento de la misma y se evaluara si se puede o no elevar la carga. Importante: Hay pólvoras, que por su comportamiento no permiten reducciones y tampoco aumento del peso de la carga. Esto esta claramente expresado en todas las tablas de recarga de las mismas, y obviamente no es recomendable aplicar la regla del 5 -10% con ellas.

Llegado el momento de conocer cual será la cantidad de propelente a colocar dentro de la vaina, las tablas que provee Fabricaciones Militares nos indica que para la punta de plomo de 230 grains de peso, la carga de pólvora A22 B mayor a usar es de 4.7 grains, la que según la tabla movilizara a la punta a 794 p/s de velocidad desde un caño de 5" de largo con una presión de trabajo de 16428 psi. Si bien la velocidad es un tanto menor a la estándar del calibre (que ronda los 850 p/s para la misma punta), para los fines que buscamos del cartucho es mas que suficiente.

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